El nacionalismo árabe que emerge / por Raúl Sohr

Publicado en 27 Febrero 2011

Las interrogantes apuntan a cuál será la fuerza política dominante en el nuevo Medio Oriente que comienza a dibujarse. Las primeras indicaciones apuntan a un marcado acento nacionalista.

Miércoles 23 de febrero de 2011 | Blogs

Es un fenómeno inédito. Millones de personas se rebelan en un país árabe tras el otro. Exigen empleo, salarios decentes, libertad y, por sobre todo, respeto. No es claro cuántas de las revueltas cuajarán en cambios de fondo. Es decir cuáles serán los procesos que podrán alcanzar la condición revolucionaria. Esto es una ruptura con el viejo régimen para dar paso a nuevas estructuras políticas. Es un proceso que está en pleno desarrollo y que, como se ha visto, tiene características distintas en las diversas naciones.

Las interrogantes apuntan a cuál será la fuerza política dominante en el nuevo Medio Oriente que comienza a dibujarse. Las primeras indicaciones apuntan a un marcado acento nacionalista. La profusión de banderas egipcias entre los manifestantes de la plaza Tahrir son elocuentes. Las declaraciones de decenas de entrevistados en forma espontánea resaltaban el orgullo de ser egipcios. Aunque los jóvenes alzados no avanzaron un programa, ya se aprecian algunas consecuencias económicas de sus reivindicaciones. Los militares han debilitado la presencia en el gabinete de quienes abogaban por la venta de las empresas estatales. El gobierno de transición ha desacelerado las políticas de libre mercado que venían aplicándose bajo el Presidente Hosni Mubarak.

Otro tanto ha ocurrido en el pequeño reino de Bahréin. Allí los manifestantes coreaban: “Ni chiítas” (que constituyen el 80 por ciento de la población) “ni sunitas” (que suman menos del 20 pero gobiernan) “somos todos bahreiníes”.

En Libia quizás emergen las señales más claras de las intenciones nacionalistas. El país ya se deslizado a una guerra civil cuyo resultado es incierto. En Bengazi los opositores al régimen del coronel Muamar Gadafi controlan la parte oriental. Allí están las mayores explotaciones petroleras. Se rumorea que una de las primeras medidas de los rebeldes será la nacionalización de empresas petroleras como la italiana ENI y otras. Gadafi, en la primera línea de la retórica antiimperialista, inició un proceso de apertura económica que entregó vastas explotaciones a grandes empresas petroleras internacionales.

Occidente en los últimos tiempos ha desarrollado un discurso contra el fundamentalismo islámico. Pero a lo largo de la historia de la región siempre entró en alianza con los sectores conservadores islámicos para derrotar a las corrientes nacionalistas. Ello por la evidente razón que los nacionalistas árabes han buscado apropiarse del petróleo que han visto como la llave maestra para el desarrollo de sus países.

Es prematuro para vaticinar el curso de los acontecimientos, pero a juzgar por el nerviosismo de las grandes empresas petroleras, no les gusta el nuevo Medio Oriente. No en vano los viejos dictadores que son tumbados, pese a que oprimían y violaban derechos humanos, mantuvieron relaciones estrechas con el empresariado petrolero. Hoy se insinúa un nuevo capítulo en la ya vieja disputa sobre quien obtendrá los mayores beneficios del oro negro.

Escrito por CONTRALOBOS

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