Origen e historia de la Navidad: Parte I

Publicado en 24 Diciembre 2009

Origen e historia de la Navidad: Parte I

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En la época que hoy llamamos navidad, los romanos festejaban la "Saturnalia" (17-24 de diciembre) y la "Kalendae" (1º de Enero). 

Introducción

Vemos como para muchos creyentes en las congregaciones cristianas cualquiera que sea su denominación es muy común la celebración de navidad, muchas congregaciones hasta decoran el local con cosas alusivas a la fiesta; y no solo ello la mayoría hasta prepara una cena en honor de la misma.

Muchos alegan que es para:

- Reunir a toda la congregación
- Es para confraternizar
- Es para celebrar el nacimiento del mesias
- Es para despedir el año etc etc etc.

Todos estos son los argumentos y habrán muchos mas; pero hasta que punto un creyente debe celebrar una fiesta como esta, la cual no es escritural y la mayoría desconocen su origen; esto es lo que tratare de enseñar y así dar a conocer la verdad que encierra la misma y que debe realmente celebrar el creyente en el Mesías.

ORIGEN

Quizá sería interesante hacer notar aquí las opiniones de un sociólogo, Axel Capriles M. de ascendencia venezolana, quien en el conocido periódico caraqueño “El Universal” con fecha diciembre 23 de 1996 afirmaba lo siguiente:

“La celebración de la Navidad en el mes de diciembre es una perspicaz muestra de la sabiduría y el virtuosismo de la Iglesia Católica en el manejo hábil y práctico de las emociones ligadas al fondo pagano del alma humana. Los evangelios no identifican el día del nacimiento de Cristo y los primeros cristianos no celebraban la natividad. En el calendario juliano aparece el 25 de diciembre como día del solsticio de invierno…tiempo en el cual se celebraba en Roma el nacimiento del Sol… en Egipto se celebraba. Era simbolizado por una virgen que daba a luz un niño en diciembre y estaba vinculado al festival popular del nacimiento del dios Horus y de su madre Isis.

Los creyentes se encerraban en templos escondidos y a medianoche gritaban: “La virgen ha dado a luz”.


En Siria, las celebraciones eran bastante parecidas y se mostraba a un niño recién nacido a la multitud. La virgen madre era una forma de la diosa Astarté.

Los cultos solares y de fertilidad del solsticio de invierno encontrados en el Mediterráneo y el Medio Oriente, aparecían también en la Europa central y nórdica.

La penetración de las religiones solares en Roma se dio, principalmente, a través de la tremenda popularidad que obtuvo en todo el Imperio Romano una vieja deidad persa: el dios Mitra.


Siendo Mitra una divinidad solar, identificada con el Sol Invencible, su natividad caía el 25 de diciembre.

Algunos historiadores piensan que la extensión de la adoración solar sucedió durante el reinado del emperador Heliogábalo (218-222), fijándose el 25 de diciembre como fecha para la celebración del nacimiento del astro inconquistable. Las festividades no solo expresaban las aspiraciones mitráicas de pureza moral e inmortalidad, sino que incluía toda la magia, la sexualidad, el éxtasis orgiástico y la instintividad de las prácticas rituales de la religión de Emesa. En todo caso, es probable que haya sido más bien durante el gobierno del emperador Aureliano (270-275) que se estableció la fecha de celebración del festival pagano “NATALIS SOLIS INVICTI” el cual será más tarde transformado en el “NATALIS CRISTI”.


La religión mitráica fue, durante mucho tiempo, uno de los principales rivales del cristianismo primitivo. El conflicto de intereses y el enfrentamiento entre estas dos religiones insurgentes se mantuvo durante largo tiempo en un equitativo balance. Pero el pueblo cristiano acostumbraba a asistir a los festivales solares y eran movidos emocionalmente por sus rituales. Con una agudeza psicológica extraordinaria y un sentido práctico admirable, los doctores de la Iglesia se dieron cuenta del poder de atracción que el simbolismo, los ritos y las celebraciones del nacimiento del sol invicto ejercían sobre el alma humana. Con el objeto de capturar y canalizar las tendencias inconscientes de la población y como fórmula para transferir la devoción de los paganos… la Iglesia Cristiana escogió el fin de la Saturnalia como fecha del nacimiento de su fundador.

En la época que hoy llamamos navidad, los romanos festejaban la “Saturnalia” (17-24 de diciembre) y la “Kalendae” (1º de Enero). En esta última fiesta, los ciudadanos del Imperio acostumbraban a distribuir e intercambiar regalos llamados “strenae”, como presagio y signos de buena fortuna… la práctica ritual se originaba en la creencia antigua de que, durante esa época, los espíritus y demonios salían para castigar o premiar a los seres humanos… los cristianos egipcios habían comenzado a considerar el seis de enero como el día de la Natividad. La Iglesia de Occidente nunca lo reconoció y fue a comienzos del siglo IV cuando la Iglesia decidió adoptar el 25 de diciembre como la verdadera fecha del nacimiento de Cristo. En la Iglesia Oriental, la costumbre fue adoptada posteriormente, introduciéndose en Antioquía en el año 325 aproximadamente.

El motivo que llevó a los padres de la Iglesia a transferir y fijar la fecha de la celebración de la Natividad fue la necesidad de contrarrestar y competir con las famosas y muy populares fiestas paganas celebradas ese mismo día”.
Hasta aquí la cita.


Veamos otro comentario al respecto dado por el Rabi Dan.

Por otro lado, no solamente la religión pagana del Imperio Romano celebraba estos festivales, sino que a su vez, los romanos lo heredaron de los persas.


Los descubrimientos arqueológicos muestran que en el cercano y en el lejano oriente, tanto los persas, como los árabes, como los orientales, celebraban el nacimiento del dios MENI asociado con la Luna de donde procede el dicho de “el hombre de la luna” o “la cara de la luna”.

El Mitraísmo tenía dos días sagrados: el primer día de la semana que vino a ser reconocido como “el venerable día del sol” y diciembre 25 conocido como “Dies Natalis Solis”, es decir, “el nacimiento del sol”.

Así que en el Imperio Romano se celebraban estas tres festividades:

Primero: El día del dios MENI, el 24 de diciembre.

Segundo: El día del nacimiento del dios sol, el 25 de diciembre.

Tercero: el primer día de la semana, el venerable día del sol.

Debemos recordar algo interesante aquí.

No sé si usted se pondrá bravo conmigo, pero lo diré de todos modos.

La dios Mitra, de donde surge el término “Mitraísmo”, es decir, la religión del Imperio Romano para los días cuando Constantino tomó el trono, el dios Mitra, fue adorado como “guardián de los brazos”.

Mitra fue visto como el protector del ejército de Roma y del soldado romano.

Parte de la adoración a Mitra incluía el conocido “apretón de manos” gesto con el cual los soldados romanos mostraban que no estaban “armados” y consecuentemente era un acto de amistad, para entonces poder entrar a adorar al dios del ejército.

Fueron los soldados romanos los que exportaron el “apretón de manos” como señal de amistad y de concluir “contratos”, representando así que no ha habían usado “armas” escondidas, es decir, trampas.

Cuando somos confrontados por estos hechos, no podemos escapar a la conclusión de que la Navidad como es conocida y celebrada hoy, tiene un trasfondo pagano que ha sido mezclado con cristianismo.

Fue debido a esto que los grandes reformadores, Lutero y Calvino, repudiaron estas prácticas.

También los puritanos de Nueva Inglaterra las rechazaron.

Y los anales de la historia de Boston muestran que cuando los puritanos llegaron allí, fue declarado ilegal celebrar la Navidad en Boston.

Miremos un momento la Escritura:
Isaías 65: 1-11.
Observa el Vr. 11: “Ponéis mesa para la Fortuna”.
“Fortuna” es la traducción de la palabra hebrea “GAD” para referirse al dios de la buena fortuna que adoraban los babilonios.


De aquí viene la palabra “afortunado”, la cual es de origen pagano.

“Fortuna” es una referencia también a GUDE, cuya palabra viene de una antigua raíz aramea que significa “invadir con tropas”, o “atacar”, de ahí que el ejército del Imperio Romano lo adoptara como su “guardián” bajo la figura de MITRA, el dios personal de Constantino quien vino luego a ser el jefe de la Iglesia Romana.

Miremos Isaías 65:11 otra vez.

Aquí no solamente se menciona a “Fortuna”, sino también a “Destino”.


La palabra “destino”, es la traducción hecha del término hebreo MENI.

“Meni” significa “destino”, pero es el nombre de una deidad pagana de origen babilónico.

Tenemos aquí dos demonios en forma de dioses, que están siendo condenados por la Palabra: Fortuna y Destino, gad y meni.

Fortuna y Destino no son adjetivos, son los nombres personales de dos deidades paganas que adoraban los babilonios.

Por Ioshua Ben Iaakov
Utilizado con permiso desde mesianicos.com


FUENTE: http://www.noticiacristiana.com/sociedad/2005/12/origen-e-historia-de-la-navidad-parte-i.html

Escrito por CESAR ANGELO

Etiquetado en #Navidad de Jesús

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