CHILE: "EL PAPEL CRISTIANO EN LA LUCHA POR LA EDUCACION PUBLICA"

Publicado en 17 Agosto 2011


CARTA ABIERTA A MIS HERMANAS Y HERMANOS EN EL SEÑOR

 

Con profunda preocupación, he conocido un escrito firmado por el señor Moisés Pérez Cárdenas, presidente del “Grupo Universitario Águilas”, en que cuestiona en violentos términos lo que denomina “supuesto movimiento estudiantil”. Al respecto, sostiene que la movilización ciudadana por la educación pública está controlada por el Partido Comunista de Chile, dada la militancia de los presidentes de la FECH y del Colegio de Profesores, y que otros dirigentes estudiantiles “están vinculados muy fuertemente a sectores anarquistas y revolucionarios de extrema izquierda”.

 

En este marco, arguye que “estos grupos están intentando desestabilizar nuestro país, para sacar provecho ideológico de aquello y no tienen ningún interés cierto por la educación”. Más aún, acusa que el movimiento social está “ideologizado”, puesto que “las demandas son absolutamente demagógicas y anacrónicas”, y que sus dirigentes “no están pensando en llegar a acuerdos”, sino que sólo en generar “conflicto social”.

 

Termina llamando a “levantar la voz de rechazo”, “no dar cabida a éstas ideologías”, “empezar a dar la batalla para frenar radicalmente todo esto” y advierte que están en disposición de enrostrar “con fuerza” su supuesta irresponsabilidad a los dirigentes del movimiento, puesto que hay “personas que pueden ser mucho más radicales”, al “ver tan grave manipulación al estudiantado para fortalecer sus propios ideales” y el “daño que generan al país”.

 

Y, aparentemente para mantener la apariencia evangélica, cita a Pablo en Romanos 13:2: “De modo que quien se opone a la autoridad a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten acarrean condenación para sí mismos”.

 

En este contexto, me parece necesario consignar que el señor Pérez tiene el absoluto derecho a sostener la posición ideológico–política ultraconservadora que devela en su escrito. A lo que no tiene derecho es a pretender que su opinión sea un punto de vista sustentado en la Palabra de Dios y que expresa la percepción del pueblo evangélico en relación al actual conflicto sobre el carácter del sistema nacional de educación.

 

En este sentido, tampoco tiene derecho a manipular la Biblia para hacerla coincidir en forma artificial con su visión política contingente, tomando en consideración el antiguo principio general de interpretación de la Escritura: “Un texto sacado de su contexto, es un pretexto”. Nadie ignora que en términos generales los cristianos debemos sujeción a las autoridades políticas, como lo señala Romanos 13:1–7. Sin embargo, los cristianos bien sabemos que aquella obediencia no es indeterminada: tiene el límite de nuestra responsabilidad de “obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 4:19–20; 5:29). El mismo Pablo nos señala: “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10).

 

Por otro lado, ¿qué pretende sugerir el señor Pérez? ¿Qué acaso el principio bíblico de sujeción a la autoridad temporal es equivalente a inhibir la legitimidad democrática de la oposición política y social a un gobierno de turno, expresada en el ejercicio del voto, pero también en el derecho a la petición y en el derecho a manifestarse en el espacio público? El sistema político–institucional consagra, en sus garantías constitucionales, el pleno ejercicio de estos derechos: por consiguiente, precisemos al señor Pérez que, al ejercer soberanamente el derecho a disidencia política, se está actuando en sujeción a lo que la autoridad temporal ha dispuesto en materia de libertades democráticas.

 

En el caso específico que nos ocupa, el conflicto por la educación pública, ¿cómo los cristianos podemos discernir la voluntad de Dios? Para los cristianos que aceptamos a Jesús como Salvador, la respuesta está en la Biblia: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16–17). Y la Palabra de Dios es explícita al precisar el imperativo social de la fe: “¿No es más bien el ayuno que escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cadenas de opresión y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” (Isaías 58); “Busquen el derecho, protejan al oprimido” (Isaías 1:10–17). Aquella fue la Buena Nueva de Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18–19).

 

El mensaje de Jesús está en la línea de los profetas que denuncian los atentados contra el prójimo, inspirados en el afán de dinero: las diferencias escandalosas entre ricos y pobres, la opresión que sufren los débiles, la rapacidad de los poderosos, la tiranía de los acreedores (Isaías 3:15; 5:8; Amos 2: 6–8; 8: 4–6; Miqueas 3:11). Por eso mismo, el Evangelio de Jesús comporta además una dura denuncia de las riquezas y de los que aman las riquezas (Marcos 10:17–27; Lucas 6:24; Santiago 5:1–6). El Evangelio nos plantea que no podemos servir a Dios y al dinero (Lucas 16:13; Mateo 6:24 y 13:22).

 

Todo lo expuesto está en directa relación con el conflicto por la educación. Lo que se cuestiona es un sistema de educación que se sustenta en la preeminencia del interés de lucro (Lucas 12:15–21) y no en el amor al prójimo (Mateo 22:35–40; 25:31–46), y que por eso mismo ha generado escandalosas inequidades, en circunstancias que Dios no hace acepción de personas (Santiago 2:1–9). En este contexto, trabajar por poner fin a esta inicua situación, debiera ser una responsabilidad de todos los cristianos, pues es nuestro deber trabajar por aplicar los principios evangélicos en todos los ámbitos de la vida. El señor Moisés Pérez tiene el pleno derecho a considerar “anacrónica” la idea de concebir la educación como un proceso social determinado por el servicio y el amor al prójimo y no por la cacería del dinero: pero no tiene derecho a sostener que aquel punto de vista se ajusta a la Palabra de Dios.

 

Por lo demás, ¿con qué fundamento el señor Pérez sostiene que la educación pública, gratuita y de calidad es “anacrónica”, en circunstancias de que, en lo fundamental, es el sistema educacional predominante en todo el planeta y sólo Chile es la excepción? Esta opinión muestra que sus juicios están completamente “ideologizados”. De hecho, todos sostenemos algún tipo de ideología: en mi caso, es la ideología de la Palabra del Dios que es amor; no la ideología de Mammon.

 

Y también es “ideológico” pretende reducir el movimiento por la educación pública a una mera correa de transmisión del Partido Comunista o sectores de izquierda, cuando es público y notorio que se trata de un movimiento ciudadano, transversal, y por tanto es un movimiento amplio y diverso, como lo evidencian en forma muy contundente los resultados de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP). En este cuadro, es anacrónico insistir en defender un modelo de educación que ha perdido legitimidad, por su comprobada incapacidad de resolver esta necesidad social, y que es herencia de un pasado que la sociedad chilena aspira dejar definitivamente atrás.

 

¿Se pretende poner fin al conflicto? El camino de resolución ha sido planteado por el propio movimiento ciudadano por la educación pública: un cambio constitucional, que permita establecer el plebiscito como mecanismo vinculante, a través del cual sea la propia ciudadanía la que resuelva en forma soberana el tipo de educación que el país necesita. Y que el Gobierno escuche el consejo del Señor: “Escucha la voz del pueblo en todo lo que te digan” (1 Samuel 8:7).

Escribo estas líneas a título estrictamente personal, pero con la aspiración de aportar a la reflexión de mis hermanas y hermanos en la fe respecto de lo que Dios espera de nosotros en estos tiempos.

 

Fraternalmente en el amor de Nuestro Señor Jesucristo, a quien sea toda la gloria y toda la honra.

 

Darío Salas

Biblista e Integrante del Comité Nacional de Laicos Metodistas Pentecostales.


FUENTE: http://www.izquierdacristiana.cl/ic/articulo/1075/el-papel-cristiano-en-la-lucha-por-la-educacion-pblica.html
 

Escrito por CONTRALOBOS

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jose campos 08/17/2011 23:04


hermanos yo no pude estudiar en la universidad por falta dedinero ahora soy dirigente sindical y veo lainjusticia de los empresario bien a que respertar la auteridad que gobierna pero me eho le
pregunta si se casan los homoxesuales aque respetar la autoridad NO si un evangelista va a decir que es malo lo van a tomar preso lo mismo pasa por la educacion que en otro paises es gratis hago
para debatir es una opinion mia bendiciones


CONTRALOBOS 08/20/2011 07:17



HNO JOSE, COMO DICES LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD QUEDA CONDICIONADA A LA VOLUNTAD DE DIOS, O SEA, ES MEJOR OBEDECER A DIOS QUE A LOS HOMBRES , EN ESE SENTIDO SI ESTA PERMITIDO QUEBRANTAR LA LEY
TERRENAL CUANDOESTA NO SE APEGA A LOS VALORES BIBLICOS, PERO JAMAS CON VIOLENCIA FISICA NI DAÑO A LA INFRAESTRUCTURA PUBLICA.