Una joven con integridad al vestir / por: Stephanie Pérez Ortega

Publicado en 23 Enero 2016

Una joven con integridad al vestir / por: Stephanie Pérez Ortega

23 Enero 2016 / Santiago de Chile / Blog Contralobos

 

Hola mis queridos(as) hermanos(as) en Cristo, en este post de la sección "Consejos para la Mujer", me dirijo especialmente a las hermanas, ya que quiero compartirles un artículo muy interesante respecto a la vestimenta, pero en la perspectiva de una mujer cristiana.

 

Espero sea de bendición para sus vidas, de paso recomiendo el sitio web: www.mujeridonea.com, en donde siempre están publicando material para las mujeres cristianas.

 

Puedes leer el artículo a continuación:

Una joven con integridad al vestir

por: Stephanie Pérez Ortega

 

 

La regla de cómo debemos vestir las mujeres, no la busques en la mejor revista de moda, ni en las redes sociales de las famosas, búscala en tu Biblia, la Palabra de Dios.

 

En 1 Timoteo 2:9-10 podemos leer un excelente ejemplo de ello:

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”.

De igual forma lo vemos en 1 Pedro 3:3-4:

“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.

Muchas de nosotras seguramente hemos leído estos 2 pasajes una y otra vez, y creemos tener esos principios bastante claros. Pero, ¿realmente estamos siendo íntegras en nuestro vestir, o más bien estamos siendo hipócritas?

La sociedad tristemente tiene un estándar bastante bajo de lo que es la verdadera belleza, ya que se basan más en el físico que en otra cosa. Maquillaje, ropa sensual, poses llamativas, tener el cabello, cuerpo, y la piel perfecta. Cosas totalmente opuestas a lo que realmente Dios quiere para nosotras; nuestra santidad.

El mundo nos ha dado un concepto de belleza tan errado, en el que mostrar parte de nuestro cuerpo es visto como algo “normal”. No caigamos en esa trampa, ¡seamos íntegras! Ya sea que vayas a la iglesia, a una reunión con tus amigas, a visitar a algún familiar, a un evento formal, a hacer ejercicio al gimnasio, al parque, a la playa, o a cualquier otro lado, no puedes olvidar lo que dice la Palabra de Dios: Ropa decorosa, con pudor y modestia. La Biblia jamás dice que no te preocupes por mostrar un poco el cuerpo o usar ropa un poco más ajustada si se trata de una situación en especial.

Muchas mujeres, incluyendo cristianas, han  dejado de lado lo que Dios dice cuando se les presenta una ocasión distinta a lo cotidiano.

“Si voy a la playa, puedo usar traje de bikini como las otras chicas, ¿qué tiene? Ni modo que me bañe con pantalones”. “Si voy a visitar a mis primos y familiares, puedo usar shorts o falda corta, al fin y al cabo es mi familia, no me van a ver con morbo”. Analiza estos dos pensamientos que acabo de darte como ejemplo, ¿son realmente de una mujer cristiana? ¿Vamos a justificar un modo de vestir no bíblico cuando se nos presente la ocasión? De ninguna manera. No podemos pretender querer ser el reflejo de Cristo si ni siquiera lo hemos manifestado en nuestro vestir, en todo tiempo, porque eso sería hipocresía.

Medita sobre ti misma: Cuando te arreglas, cuando vistes, cuando subes una ‘selfie’ a tus redes sociales, ¿a quién buscas agradar? Haz todo para gloria de Dios. (1 Corintios 10:31) Si eres cristiana, se supone que ya no vives tú, sino que Cristo vive en ti, entonces ¡demuéstralo!

Medita en qué es lo que te impulsa y motiva a hacer lo que haces. No para tus amigos, no para tu pareja, ni siquiera para ti misma. Todo debe ser hecho para agradar y glorificar al Señor, dejemos de buscar satisfacer nuestro ego. Recuerda que Dios ciertamente mira el corazón, pero el hombre mira el exterior, entonces no podemos estar utilizando la misma ropa que usan las mujeres incrédulas para acaparar miradas y atraer la atención de los demás. Tengamos en claro que los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. (1 Juan 2:16).

Como hijas de Dios, no podemos dejarnos llevar por estas cosas, nuestro anhelo no debe ser más belleza, sino más santidad. Que no te importe lo que otros opinen de ti, ¿acaso no es más importante obedecer y someterse a la voluntad de Dios? Si decimos amar al Señor, entonces seamos mujeres obedientes, dispuestas a olvidar nuestra satisfacción propia con tal de que Su nombre sea glorificado.

Si te preocupas más por cómo te ves físicamente, y cómo te ven las demás personas, que por cómo vas a agradar a Dios, algo anda mal en tu cristianismo. No te dejes llevar por las modas, busca la modestia, busca la humildad, busca la santidad, busca ser como Cristo, y no como los estereotipos de belleza que ha impuesto la sociedad.

Si aún estas luchando contra esto, toma cartas en el asunto. Medita día y noche en la Palabra, ora fervientemente al Señor y pide sabiduría y disciplina en tu vida para que sea Él quien te guíe, te de entendimiento, y un arrepentimiento genuino para cumplir con lo que Él ha mandado.

 

SOLI DEO GLORIA.
La gloria sólo para Dios.

 

Fuente:

http://mujeridonea.com/2015/06/23/una-joven-integridad-al-vestir/

Escrito por Contralobos

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